
Todo el mundo anda buscando la felicidad, la pobre ha de andar escondida para que no la rompan en pedazos cuando desesperados la encuentren. A diario escucho testimonios del tipo: ¡sería tan feliz si tan sólo tuviera tal o cual cosa! (un carro, un hijo, una casa, más dinero).
Hablar de la felicidad es arduo incluso para los psicólogos ya que todo el mundo tiene su propia percepción de la misma y la mayoría de las personas subordinan la felicidad a las cosas materiales,algunos creen que la felicidad es tener todo lo que necesitan, otros que es no tener problemas, otros que es ser ricos y así pasan la vida en busca de esas cosas que los harán felices para al final darse cuenta que no era lo que esperaban o que nunca llegaron a ser felices.
La felicidad ha sido un tema de debate desde tiempos antiguos, para Aristóteles en La Etica de Nicomaco: La felicidad, consiste en el ejercicio perfecto de la actividad propia del hombre. Tal actividad no es otra que la actividad del alma que para que sea perfecta debe ser acompañada por todas las virtudes.
En ese orden podemos inferir que la felicidad no es algo que esta fuera de nosotros, el primer sitio donde debemos buscarla es en nuestro interior, mana de dentro, es más bien una actitud hacia la vida, la felicidad, como el dinero no debe ser nuestro fín sino nuestro medio, John Lock, pensador Inglés padre del Empirismo y del Liberalismo dijo "Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias". No importa que estés pasando una tormenta, que los zapatos se te rompan, que no tengas ni un quinto, que el cielo se caiga a pedazos, Tú decides como reaccionar, si ver el lado positivo de la situación y aprender de ella o arruinarlo más con pensamientos negativos.

He aquí algunos consejos que encontré en la página proyectosalonhogar.com
El ser feliz no es un estado de ánimo, es una actitud constante; para lograr esto podemos considerar como fundamental:
- Aprender a disfrutar de las pequeñas y cotidianas cosas de nuestra vida: la conversación, el descanso, el trabajo, la naturaleza, la amistad...
Debemos ser conscientes que el afán desordenado por encontrar satisfacciones conduce a una falsa felicidad, es decir, simplemente un placer..
- Ver en nuestras ocupaciones cotidianas un motivo de Felicidad.
Cualquiera que sea nuestro trabajo, es la expresión de lo que podemos y sabemos hacer. Realizarlo con entusiasmo, bien hecho y completo se convierte en una satisfacción y nuestra carta de presentación en la sociedad en que vivimos.
- Aceptar nuestras cualidades y limitaciones sin renunciar a mejorar. Con frecuencia podemos centrar nuestra atención en las cosas que nos faltan (bienes, mejor puesto en el trabajo, capacidad de relación social). Debemos aprovechar el tiempo en encontrar todo aquello que nos ayuda a superarnos: estudiar más, prepararnos para trabajar en la labor que mejor desempeñamos o acercarnos a las personas que nos puedan enseñar y sugerir mejores alternativas.
- Tener una actitud positiva ante las personas y las circunstancias.
Esto implica la comprensión que tengamos hacia los errores y actitudes de los demás, evitando provocar problemas y conflictos. Siempre será mejor enseñar como se pueden hacer mejor las cosas, valorando el esfuerzo y los logros obtenidos
Ser perseverantes en las dificultades, esforzándonos por descubrir lo positivo de los problemas, tratando de sacar provecho de la experiencia.
- Hacer lo posible por crear un ambiente agradable: contando anécdotas, organizando pequeños torneos deportivos para los amigos o la familia, festejar los cumpleaños, ver una película que sea divertida... Por lo general no se requiere de organizar grandes eventos, lo más sencillo es lo mejor.
No podemos renunciar a ser felices, aprendiendo nosotros, estamos en condiciones de hacer felices a quienes nos rodean, enseñando que la felicidad no esta en tener una vida fácil, sino en procurarnos mutuamente la alegría, el apoyo y dirección en todo momento.