
En ese instante en que leí que la tortuga, ese pequeño ser cachazudo, calmoso, flemático y de apariencia inofensiva, era considerada "la personificacion del mal", mis ojos se abrieron como dos bombillas.
De todos los boletines de "La Palabra del día" que he recibido de Castellano.org, éste si que me pasmó, iniciaba diciendo que los primeros cristianos habían tomado de los orientales la creencia de que la tortuga, por habitar en el barro, era la personificación del mal y, peor aún, de la herejía.
Nunca habría cruzado mi mente la idea de que la etimología de la palabra tortuga fuera tan especial. La palabra tortuga deriva del bajo latín tartaruchus que significa demónio; este a su vez es derivado del griego tartarukhos, palabra formada por tartaros (infierno) y ekhein (habitar).
El artículo terminó cortante dela siguiente manera: la tortuga era considerada un 'habitante del infierno'.
Mírela, ¿Usted realmente lo cree?
por si acaso hagamoslas sopa :), nah, mentira... esta interesante, la verdad nunca escuche eso
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