"La hipótesis vuela, el hecho camina; a veces el ala rumbea mal, el pie pisa siempre en firme; pero el vuelo puede rectificarse, mientras el paso no puede volar nunca". José Ingenieros.













viernes, 11 de noviembre de 2011

El Aula sin Muros



Ya no hay cuatro paredes que nos detengan, no hay un momento ni circunstancias, no hay una edad, no hay fronteras geográficas ni husos horarios, ahora el conocimiento está en todas partes, a nuestro alrededor. El ciberespacio ha derribado las dimensiones, inclusive el tiempo.

Los medios nos bombardean una inmensa cantidad de información, es imposible negar el ímpetu con que los medios sobre todo los audio visuales han entrado en nuestras vidas. La acumulación de saberes es tal que nos resulta difícil discernir qué es lo que realmente vale la pena pues “tanta información no necesariamente deviene en mejor información” por consecuencia somos nosotros los responsables de hacer una especie de filtro, lo que nos lleva a convertirnos en autodidactas.

La red, como nos cuenta Juan Luis Cebrián en su libro, que lleva el mismo nombre "La Red", nos ofrece ventajas monumentales, bibliotecas virtuales, universidades online que ofrecen postgrados y maestrías en la comodidad de nuestro hogar, la oportunidad de dialogar entre los miembros de una clase virtual nos convierte además en ciber-alumnos.

La educación ha evolucionado, anteriormente eran los profesores los que proporcionaban el saber a los alumnos, en la actualidad los alumnos tienen tanto o mejor manejo de las informaciones, gracias a las tecnologías digitales, haciendo así al profesor no más que un guía.

Los mismos no podrán nunca ser desplazados porque ellos constituyen la piedra angular del sistema educativo, lo que ellos necesitan es una permanente actualización de sus capacidades, de sus conocimientos, necesitan estar a la vanguardia o de lo contrario podrían quedar mal parados frente a sus alumnos. Entonces tenemos que reinventar y reconstruir nuestro concepto de enseñanza y en vez de ver la digitalización del mundo como una amenaza verla como una herramienta.



En otro orden de ideas, Internet está llevando a cabo la creación de una cultura universal, tomando un poco de unas, dejando un poco de otras; nuestras costumbres, nuestras lecturas, nuestras comidas, nuestros principios y nuestros valores están siendo mundializados; prevaleciendo siempre la potencia, así el inglés se ha vuelto en, palabras textuales: “ la verdadera lingua franca de la civilización”.

Se dice que este ocupa el 89% de la web, una suma bastante asombrosa, lo que significa un obstáculo para los millones de personas que no dominan el idioma; lamentablemente no es el inglés en su mejor expresión sino un inglés descuidado exclusivo de los cibernautas producto de su dejadez y pobreza cultural, casi un insulto al idioma.

Algunos creen que el futuro del libro se ve amenazado por Internet, pronostican la desaparición del alfabeto, algo irónico tomando en cuenta que antes que nada el sistema utiliza el teclado para relacionarse con la maquina. El problema es que el tiempo dedicado por los ciudadanos a contemplar la televisión y jugar online se le hurta en gran parte a la lectura. Aunque existan libros digitales, la lectura en los ordenadores es fatigante y menos sugerente que la que realizamos sobre papel, el libro físico es más funcional y simple de manejar, con él se logra una especie de compenetración imposible a través de una pantalla. “los bites no lograrán sustituir del todo los átomos”.

Nos hemos convertido en la sociedad de la imagen, nos sentimos atraídos hacia ellas, lo que calificó Giovanni Sartori como el Homo videns y el Homo ludens, puesto que la sociedad de la información se viene transformando en la sociedad del ocio y del entretenimiento, todo es visual. El reinado de la imagen es un hecho inminente en nuestra cotidianidad.

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